martes, 12 de octubre de 2021

Reseña desde el antropoceno: Presentar proyectos (3*)

(Tomé esta idea de John Green y su libro, Tu mundo y el mio, para desahogar un poco mi mente llena de ideas)


Escribo esto antes de una presentación. Aterrada. No es que espere que me vaya a ir mal, incluso si lo hago mal no hay problema. Respiro, estoy aprendiendo, me recuerdo, exhalo. 

Presentar algo que amas, un trabajo inacabado, es una experiencia que se basa en la anticipación. Al menos para mi. Tengo miedo porque lo hice mal la última vez, pero lo suficientemente mal para que me aceptaran en una buena escuela y me permitieran seguir trabajando en mi idea. Las manos sudorosas, la garganta cerrada, el sentirme atrapada, me recuerdan esa fatídica tarde donde lloré enfrente de dos desconocidos sin poder aguantarme, sin saber lo que me pasaba, y ellos vieron algo en mi que quiza aun no me reconozco.

Es normal sentirte nerviosa antes de presentar un proyecto pero a veces es inevitable sentirse más nerviosa cuando una parte de ti está ahí, una parte que es un inicio, con muchos errores, pero que al mismo tiempo es parte constitutiva de tu ser, una parte que no le enseñas a muchos, que no quieres compartir con todos, pero al mismo tiempo quieres saber cómo alguien más vive eso que tu sientes. Y la curiosidad le gana a la angustia y estás ahí, investigando, leyendo, preguntandote, soñando.

Seguramente muchos no se sentirán así, para algunos su trabajo no los atraviesa tanto, para otros el golpe es tan central que el proyecto es como un pedazo de piel cortado, sangrante, herido. Para mi es algo más sutil y más intimo, un pedacito de mi que no quiero dar de frente, que me rehuso a darlo, pero que ahí está, en horas de lecturas y bits negros en un pedazo virtual de hojas blancas. 

Si tuviera que darle una reseña a los ataques de pánico en las entrevistas con desconocidos sin duda les daría una estrella, pésimo servicio, no lo recomiendo. Pero presentar proyectos serían tres, por un lado tienes la anticipación odiosa que te hace sudar las manos días antes de hacerlo, el miedo momentaneo y agudo unos segundos antes de empezar, pero luego queda el alivio de haber hecho algo que te gusta, de haberlo terminado y sobre todo, el escuchar las opiniones que te ayudan a mejorar.

Tal vez mañana que presente decida bajarle una estrella o subirle una, pero sé que con el paso de los días me olvidaré de esta y pensaré en la siguiente presentación. Tres estrellas. Una experiencia ambigua.

viernes, 15 de enero de 2021

Internet, lo que importa y este blog

Si soy sincera este blog es como una memoria de mi misma. Nunca esperé que me hiciera famosa, ganar multitud de seguidores y vivir de esto. Y si vemos los números estoy lejos de ese camino de influencer. Tal vez estas entradas le hayan servido a alguien pero creo que es lo menos. Este blog es un lugar abandonado.


No quiero ser malinterpretada. Así me gusta. Este es un lugar mucho más pequeño que el pueblo donde vivo, más diminuto que las redes sociales en las que a veces posteo, es casi una ciudad de una persona, que soy yo... Y por ello es un lugar donde me siento yo.

Puedo decir que mi vida últimamente es un desastre, todos los días me pregunto qué estoy haciendo y sé que no seguiré así para siempre. Tengo cosas que cambiar. Y estoy siendo paciente conmigo y dándome un poco de espacio.

Sé que todos dicen que la pandemia cambió su vida pero también me pasó a mi. Y curiosamente lo que más resaltó en mi vida es la forma en que uso el internet y realmente cómo me afecta. El año pasado fue muy diferente para mi en muchos aspectos y me hice más introspectiva.

Tal vez esta entrada no tiene sentido más que para el yo que soy ahora pero eso también está bien. Creo que más bien ese es el punto.

No he cerrado este blog a pesar de que no ponga nada nunca ni sea relevante porque es un espacio en el que yo existo y en el que decido qué decir. Y sentí que en muchos otros espacios de internet ya no tenía esas opciones, algunas redes sociales las dejé porque simplemente me ponían furiosa, pero eso era en todas partes y solo algunas me incomodan menos. 




No quiero decir que voy a dejar las redes sociales o internet sino que quiero cambiar la forma en que me relaciono con ellas. Y creo que la forma en que las usa cada quien es decisión propia. 

Me di cuenta que el mundo online dicta lo que hago. Qué consumo, cómo, cuándo y por qué se había salido un poco de mis manos. Me di cuenta que veía películas de Marvel o DC cuando salían porque era lo que todos hacían. No vi Aves de presa, no me interesa verla, pero puedo asegurar que si hubiera pasado lo que pasó no me la hubiera perdido en el cine. Este año no busqué libros populares que leer en las listas de más esperados y lo que tengo guardado para leer después en Goodreads es algo de unos 15 libros. Los cientos de libros que esperaba antes no los he leído y no sé si lo haga.

No soy una chica especial que odia lo mainstream y que solo le gusta lo "independiente", mi autor favorito y una de las personas que más admiro está en el primer o segundo lugar de popularidad en su género. Solo quiero ser más crítica con lo que leo, veo y escucho. Y ese es un largo camino por recorrer y aún estoy muy cerca del lugar de salida. También quiero escribir más y por eso esta entrada toda inconexa. 

Lo que importa es lo que decido y no quiero perder muchas tardes más viendo chismes que no me interesan de personas que me caen mal, tal vez de vez en cuando ver los de quienes me caen bien. No se trata solo de producir sino de decidir qué disfrutamos qué nos conforma, qué nos hace nosotros mismos y qué nos une. Internet es una herramienta maravillosa que me ha ayudado a ver muchas cosas increíbles pero me casé con la idea de que era un ente, una cosa que democratizaría el mundo, y no, sigue siendo un lugar de personas y donde lo más vil monetiza. Es una herramienta a la que se le puede sacar dinero y creo que no debemos olvidar lo que eso supone. No todo es monetizar, lo sé, pero por esas excepciones existe la regla.

¿Cómo estás Ale del futuro? A ti también te mando un saludo.